La experiencia de parir y nacer en paz: una deuda de justicia reproductiva

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Doula

El archipiélago de Puerto Rico, se encuentra en el Mar Caribe y está habitado por poco más de 3.2 millones de habitantes. En el 2017 nacieron 24,395 personas. La cantidad de nacimientos se ha reducido anualmente, con un promedio entre el 2018 y 2021 de 20,045. Esto representa sobre 4,000 nacimientos menos que en el año 2017. El asunto se ha tornado más complejo, ya que en el 2023 nacieron solamente 17,772 personas, el nivel más bajo de nacimientos desde que se lleva registro, en 1888. Esto es un espejo de una realidad a nivel global. Algunos políticos a nivel local se abalanzan contra las mujeres por no querer reproducirse. De forma paralela estos mismos personajes promueven políticas públicas que amenazan los derechos sexuales y reproductivos, como el aborto. Además impulsan una cultura machista, anti derechos y que agranda la brecha en la lucha por la justicia reproductiva. Esto representa una manifestación de violencia de género, específicamente maltrato, coerción reproductiva y violencia obstétrica.

En Puerto Rico, la violencia obstétrica (violencia ejercida a nivel institucional y de manera interpersonal por diversos profesionales de la salud en los procesos de salud reproductiva) es rampante.

En el caso del sistema de cuidado de salud perinatal (servicios de salud a personas en gestación y en posparto) se suma el ataque a su médula en 1993 con la privatización en la prestación de servicios esenciales en el sector público y el desmantelamiento de la universidad del estado. Esta desarticulación, producto de la mala administración pública, se hace más latente a partir del cierre de clínicas de salud sexual y reproductiva, hospitales privados, salas de parto y el éxodo de profesionales de la salud. En Puerto Rico, la violencia obstétrica (violencia ejercida a nivel institucional y de manera interpersonal por diversos profesionales de la salud en los procesos de salud reproductiva) es rampante. La violencia obstétrica sigue impune.  Esta violencia es cómplice de los pésimos indicadores de salud como las tasas de cesáreas y nacimientos prematuros que señalan organizaciones como March of Dimes, al calificar con “F” el desempeño local sobre los mismos. Seguimos sin legislación y fiscalización que asegure acceso a parteras, doulas comunitarias y acompañamientos sensibles a las personas gestantes y en posparto, a los hombres vinculados a la crianza y a la niñez.  Vivimos una crisis de cuidado perinatal y el escenario puede complicarse más. ¿Qué quiere decir que vivimos una crisis de salud perinatal? Veamos.

Seguimos sin legislación y fiscalización que asegure acceso a parteras, doulas comunitarias y acompañamientos sensibles a las personas gestantes y en posparto, a los hombres vinculados a la crianza y a la niñez.

El 26 de noviembre de 2019, la División de Madres, Niños y Adolescentes del Departamento de Salud presentó los resultados del Estudio de Necesidades de Título V, 2020 (PRAMS). Se identificaron varias áreas a mejorar en los servicios de salud y atención materno infantil que incluyen tasas de lactancia, cesáreas, relación con el proveedor, apoyo en salud mental, entre otras. Al analizar los métodos de parto en Puerto Rico podemos identificar que el aumento en cesáreas ha sido consistente en los pasados treinta años, lo que representa un problema de salud pública. En el periodo de 2017 a 2020 la tasa de cesáreas, a nivel de Puerto Rico, se mantuvo entre 46% y 48%, lo que triplica las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Según la OMS, ningún país, independientemente de su nivel de desarrollo, debe tener tasas de cesáreas por encima del 15%. En el 2022, Puerto Rico alcanzó por primera vez una tasa que sobrepasó el 50%, lo que nos coloca como el territorio de EEUU con la tasa más elevada y una de las más altas en la región de América. La cesárea está asociada con complicaciones de nacimiento, mayor mortalidad materna e infantil, morbilidades maternas, hospitalizaciones repetidas, mayor dificultad en el establecimiento de la lactancia, entre otros problemas de salud. En 2021, tuvimos un 12% de prematurez y un 10.5% de bebés bajo peso (≤ 2,500 gm); ambos indicadores nos colocan en el séptimo y cuarto lugar más alto de todas las jurisdicciones de los EEUU. 

Las organizaciones no gubernamentales y clínicas de base comunitaria han asumido un rol indispensable. Modelos de acompañamiento entre pares como las doulas comunitarias y la integración de otros profesionales de asistencia en el parto como las parteras han brindado nuevas experiencias y mayor satisfacción en los procesos. La mirada de justicia reproductiva de organizaciones como Caderamen han permitido entrelazar asuntos de salud sexual y reproductiva con aspectos determinantes a nivel social como violencia de género, vivienda accesible, soberanía alimentaria y racialidad. Caderamen, es una organización sin fines de lucro cuyos programas cuentan con más de 10 años sirviendo desde y para la comunidad. En emergencias como huracanes, terremotos y otras catástrofes hemos sido primeras respondedoras asegurando cuidados esenciales a las familias. Es primordial apoyar esfuerzos de base comunitaria dirigidos a la reducción de desigualdades y que brindan servicios comprensivos de salud sexual y reproductiva.

Durante los primeros cuatro años (2013-2017) de servicios, el programa SePARE de Caderamen atendió a sobre 800 familias a través de fondos estatales y federales en el norte de Puerto Rico. De esta forma, se facilitó el apoderamiento y se fomenta la autonomía de estas familias durante la gestación, parto, posparto y crianza. También logró aumentar el acceso a servicios de salud y a educación prenatal y posparto. Durante el año 2017-2018, los servicios del programa se vieron interrumpidos parcialmente como resultado del paso de los huracanes Irma y María. A partir de su reinicio en 2019 con familias del sureste de Puerto Rico los resultados de las intervenciones de educación y prevención del programa hablaron por sí solos: en el 2021 tuvimos un 36% de cesáreas, 6% de prematurez, 5% de bebés bajo peso y el 100% de nuestras participantes lactaron alguna vez, sirviendo de modelo de una práctica que promueve los derechos humanos de parir y nacer en paz. Un modelo de servicios humanizados y sensibles que ha estado disponible para acompañar la diversidad de familias y experiencias de vida; sobrevivientes de violencia de género, personas inmigrantes, personas con diversidad funcional y comunidades vulnerabilizadas.

Familias participantes junto a equipo de Caderamen, 2023

Es primordial apoyar esfuerzos de base comunitaria dirigidos a la reducción de desigualdades y que brindan servicios comprensivos de salud sexual y reproductiva.

Al día de hoy, Caderamen ha logrado mantener sus servicios contra viento y marea. Esto ha sido posible gracias al apoyo comunitario y de nuestras aliadas. Celebramos la creación de los Encuentros de Hombres y Paternidades, un componente de servicios dirigido exclusivamente a papás y hombres vinculados a la crianza con un modelo de perspectiva de fortalezas y de género. Celebramos las capacitaciones, adiestramientos y simposios dirigidos a profesionales de la salud e instituciones que hemos brindado por más de 3 años consecutivos a través del programa [acceso]. Celebramos la satisfacción de la comunidad, la prevención de manifestaciones de violencia obstétrica y el apoderamiento comunitario. Celebramos a pesar del financiamiento limitado que reciben esfuerzos como el nuestro. Sin embargo, hay cosas que aún no hemos podido celebrar y que forman parte de la deuda de justicia reproductiva. Urgen condiciones laborales justas que brinden al equipo de trabajo una seguridad financiera y de bienestar. Hace falta acceso a más recursos financieros. Esto nos coloca en el dilema de decidir entre continuar brindando servicios desde la precariedad o pausar nuestra labor comunitaria que ha demostrado ser necesaria y efectiva. Creemos que es posible una distribución equitativa de recursos financieros. Creemos en la importancia de esfuerzos guiados por una mirada de justicia reproductiva. Creemos en una comunidad que acompaña a acompañar el derecho a parir-nacer-criar en paz.

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